
El petróleo volvió a colocarse por encima de los 100 dólares por barril, sin que aparezcan señales firmes de un acuerdo capaz de normalizar la navegación por el estrecho de Ormuz. La escalada representa una amenaza para la República Dominicana: eleva la factura de importación, obliga al Gobierno a ampliar los subsidios y añade presión sobre los precios, el transporte y el sistema eléctrico.
El Brent, referencia para buena parte de las compras dominicanas, cerró ayer en 107.63 dólares, tras subir más de un 6 %. El West Texas Intermediate avanzó hasta 102.48 dólares. Ambos alcanzaron sus niveles más altos desde mayo y registraron el mayor incremento diario en casi dos meses.
¿Qué esperar para RD?
La dimensión del impacto dominicano puede calcularse a partir de un consumo aproximado de 144,000 barriles diarios. Cada aumento de un dólar por barril representa una exposición adicional de unos 4.4 millones de dólares mensuales o 52.6 millones anuales. Un incremento de 10 dólares eleva potencialmente la cuenta en 43.8 millones de dólares al mes y 525.6 millones al año.
El presupuesto del 2026 fue elaborado con una cotización del petróleo cercana a 65 dólares. La diferencia frente al Brent actual es de 42.63 dólares, equivalente a un aumento del 65.6 %. Si se aplicara proporcionalmente al consumo nacional durante 12 meses, la exposición adicional alcanzaría unos 2,240 millones de dólares, cerca de 131,000 millones de pesos a la tasa cambiaria utilizada por el Gobierno esta semana.
No todo ese monto llegaría automáticamente a la factura. El país importa una combinación de crudo y derivados cuyos precios incluyen refinación, transporte, seguros y contratos pactados en momentos diferentes. Sin embargo, la estimación muestra la magnitud del riesgo si el petróleo permanece alrededor de los niveles actuales.







