Por Sergio Cedeño:

El primer presidente de la República electo fue Pedro Santana, a través del Congreso Constituyente establecido en San Cristóbal. Fue electo por dos períodos consecutivos, pero renunció faltando algunos meses para concluir su primer mandato.

Esta renuncia provocó que se organizaran elecciones anticipadas para escoger un nuevo presidente de la República. 

La Constitución, en su artículo 96, establecía que el presidente de la República se elegía por doble votación. “cada elector vota por dos individuos, de los cuales uno debe estar domiciliado en la Provincia y el otro en toda la extensión de la República”.

Estas elecciones tenían otra característica importante y es que el candidato ganador debía que obtener mayoría absoluta de los sufragios emitidos. 

Si el candidato más votado no ganaba por mayoría absoluta, entonces el congreso escogía a los tres candidatos más votados y hacia una ronda de votación entre ellos. Si nuevamente, en el Congreso no se producía mayoría absoluta para uno de ellos, se escogían los dos más votados y se hacía otra ronda de votación entre ellos, eligiendo al que obtuviera más votos de los dos. En caso de empate, la constitución otorgaba la facultad de elegir mediante la suerte.

Esta forma de escogencia del candidato presidencial permitía entonces que, en las provincias, algunos lideres locales obtuvieran determinada cantidad de votos, aunque no fueran candidatos, si los electores de su provincia así lo decidían.

Convocados los Colegios Electorales, de las cinco provincias existentes para la época (Santo Domingo, El Seibo, Santiago, La Vega y Azua), se habilitaron 71 personas que ejercieron el voto. Manuel Jiménez, con fuerte apoyo de sectores del gobierno ganó la presidencia. Obtuvo 63 votos, equivalentes al 89%.

Pero debido al sistema de la doble votación, el general Pedro Ramón de Mena, quien era para ese momento, Jefe Superior Político de La Vega, obtuvo 15 votos. 

Este general consideró que 15 votos frente a los 63 obtenidos por Jiménez constituían un triunfo personal y decidió convocar un acto en la sede de su mando para festejar “mediante salva de artillería y demás demostraciones de júbilo”.