
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva , fue dado de alta del hospital después de pasar seis días recuperándose de una cirugía de emergencia para drenar un hematoma en su cerebro.
El anuncio, realizado el domingo por el equipo médico del hospital Sírio-Libanés de São Paulo, fue interrumpido casi al final por el propio presidente, que entró en la sala caminando junto a la primera dama, Rosângela da Silva, conocida como Janja.
Luciendo un sombrero panamá –“para que no se vea el vendaje en mi cabeza”, bromeó el presidente–, Lula habló durante 13 minutos y, en un momento, se emocionó al recordar el shock de descubrir el hematoma, 52 días después de una caída en el baño de la residencia presidencial el 19 de octubre.
“Como ya pensaba que estaba curado, debo admitir que me alarmé un poco por lo mucho que había crecido [el hematoma] y la cantidad de líquido en mi cabeza. Estaba preocupado”, dijo el presidente, haciendo una pausa para tomar un sorbo de agua mientras la primera dama le tocaba cariñosamente el brazo.
“Sólo me di cuenta de la gravedad de lo que me había sucedido después de la cirugía”, dijo Lula.
En la madrugada del martes, fue sometido a una trepanación, un procedimiento en el que se hace un pequeño orificio en el cráneo para drenar la sangre, y, el jueves, tuvo un procedimiento no quirúrgico conocido como embolización de la arteria meníngea media para reducir el riesgo de sangrado adicional en el futuro .
Lula, de 79 años, dijo que todavía sufría dolores de cabeza por la cirugía de emergencia, pero que se sentía lo suficientemente bien como para volver a trabajar. “Me siento bien, estoy tranquilo y todos ustedes saben que reclamo el derecho a vivir hasta los 120 años”, dijo el izquierdista, que cumple su tercer mandato como presidente brasileño.
Aunque el alta se haya producido antes de lo previsto –inicialmente estaba previsto para el lunes o el martes–, Lula no regresará inmediatamente a la capital, Brasilia. Según su equipo médico, permanecerá en São Paulo al menos hasta el jueves, cuando se le realizará una tomografía computarizada de seguimiento. Si los resultados son satisfactorios, podrá emprender entonces el vuelo de regreso a Brasilia, de aproximadamente dos horas de duración. Sin embargo, los viajes internacionales, por su mayor duración, han sido “prohibidos hasta nuevo aviso”, según informó el médico personal del presidente, el cardiólogo Roberto Kalil Filho.
A los periodistas no se les permitió hacer preguntas a Lula, pero en su discurso improvisado abordó el arresto el sábado de uno de los aliados más cercanos del expresidente Jair Bolsonaro , el exministro de Defensa general Walter Braga Netto, quien fue detenido por la policía federal en relación con un supuesto complot para organizar un golpe militar.
“Como sé que me van a preguntar”, dijo Lula, “qué pasó esta semana con la orden de prisión emitida contra el general Braga, voy a demostrar que tengo más paciencia y soy demócrata. Creo que él tiene derecho a la presunción de inocencia, algo que yo no tuve”, afirmó Lula, quien pasó 580 días en prisión durante su segundo mandato debido a una condena que luego fue anulada .
Sin embargo, el presidente enfatizó que, si se comprueban las acusaciones, “esos individuos […] deben ser severamente castigados”. Agregó que es inaceptable que “militares de alto rango planeen el asesinato de un presidente, su vicepresidente y un juez de la Corte Suprema”, en referencia a lo que la policía federal afirma que fue un plan de asesinato ideado por los aliados de Bolsonaro después de su derrota electoral de 2022.







