
El presidente Donald Trump abrazó a una madre dominicana cuyo hijo de doce años murió tras recibir un disparo en El Bronx.
El mandatario protagonizó este viernes un emotivo encuentro con Migdalia Martínez, madre de Jacob Freytes, de 12 años, quien falleció por una bala perdida.
Trump prometió endurecer las medidas contra el crimen.
HOMENAJE EN LONG ISLAND
Trump interrumpió su discurso durante un evento a favor de las fuerzas del orden en la Academia de Policía del condado de Nassau, en Garden City, Long Island, para rendir homenaje a Martínez y a su exesposo, Jesús Freytes, detective retirado del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD).
El mandatario abandonó el podio, se acercó a la pareja, a quienes describió como «personas increíbles», intercambió unas palabras con ellos y abrazó a la madre. «Una historia increíble y horrible. Algo espantoso. Vamos a por ellos. Hay gente enferma», afirmó Trump.
EL TIROTEO
Jacob Freytes, hijo de un expolicía del NYPD, había salido en bicicleta hacia Wanda Deli, una bodega ubicada en Elliott Place, cerca de Grand Concourse, en El Bronx, para comprar una pelota cuando recibió un disparo en el pecho.
La Policía sostiene que el menor quedó atrapado en medio de un tiroteo durante una disputa, informó The Post.Por el caso fue acusado William Ferrer, de 45 años, quien, según las autoridades, abrió fuego durante el enfrentamiento.
El hombre tiene antecedentes penales que se remontan a 1999 y ha sido arrestado por delitos que incluyen posesión de drogas, conducción bajo los efectos del alcohol y posesión de propiedad robada, según fuentes policiales.
«Estaba enfrascado en un tiroteo con sus amigos, disparando balas por todas partes», dijo el presidente al referirse al sospechoso, al cuestionar el historial del acusado y vincular el caso con las políticas de seguridad y reforma de la fianza de Nueva York.
MADRE PIDE MAYOR SEGURIDAD
Martínez dijo que el encuentro con Trump le brindó consuelo y expresó su deseo de que Estados Unidos vuelva a ser un lugar seguro para las familias.
«Me reconforta saber que se preocupa. Necesito que Estados Unidos vuelva a ser un lugar seguro. Ya perdí a un hijo. Si no es seguro, no puedo imaginar qué pasará con el resto de mis hijos o con todos nuestros hijos», afirmó.
La madre manifestó su esperanza de que se apruebe una legislación que lleve el nombre de Jacob y establezca cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional para personas declaradas culpables de matar de manera intencional o imprudente a niños.
«Mi hijo nunca podrá disfrutar de su vida. ¿Por qué él debería hacerlo?», cuestionó.
El caso ha vuelto a colocar en el centro del debate en Nueva York la violencia armada, los antecedentes de los acusados y las políticas de fianza.







