
Una marcada división interna afecta al Partido Revolucionario Moderno (PRM) en Santiago, donde sus principales dirigentes en esa provincia se han distanciado al punto de evitar coincidir en los mismos escenarios, revelando una fractura que amenaza con debilitar la unidad del partido oficialista en la segunda ciudad más importante del país.
La pugna enfrenta a tres de las figuras más influyentes del PRM: el alcalde de Santiago, Ulises Rodríguez; el director general de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santiago (Coraasan) y presidente municipal del partido, Andrés Cueto; y la gobernadora y presidenta provincial de la organización, Rosa Santos.
Fuentes consultadas indican que las diferencias entre los tres dirigentes se han agudizado en los últimos meses, al punto de que, cuando una de las instituciones que dirigen organiza una actividad, las otras convocan eventos paralelos a la misma hora.
El ejemplo más reciente ocurrió ayer jueves: mientras la Coraasan encabezaba el acto de entrega de redes de agua potable en comunidades de la zona sur de Santiago, Rosa Santos lideraba una actividad en la que se anunció la jornada de prevención de la violencia contra la mujer e intrafamiliar.
Al mismo tiempo, el alcalde Ulises Rodríguez inauguraba una casa club en Jardines del Oeste.






