
Este lunes 2 de febrero, la paradisíaca playa de Juan Dolio se convirtió en escenario de un tenso enfrentamiento entre empresarios del sector hotelero y gastronómico, vendedores ambulantes y las autoridades correspondientes.
Los dueños de restaurantes y apartahoteles de la orilla denuncian que el caos reinante generado por parqueadores desordenados, vendedores que ocupan espacios públicos y se instalan directamente frente a sus locales– está ahogando el turismo y creando un ambiente hostil para visitantes nacionales y extranjeros.
«Nosotros pagamos impuestos, nóminas, alquileres y mantenemos la infraestructura turística de la zona, mientras otros se aprovechan sin ninguna regulación», aseguran los empresarios, quienes acusan al Ministerio de Turismo de indiferencia y de no tomar medidas para ordenar el espacio público.
Aunque reconocen que todos tienen derecho a trabajar y ofrecer servicios en la playa, destacan que esto debe hacerse de manera organizada y respetando los negocios establecidos.
Frente a la inacción, han lanzado un llamado urgente al ministro David Collado para que intervenga y busque una solución que beneficie a todos los actores.
Al no llegar a un acuerdo entre los empresarios y el sindicato que representa a los trabajadores informales, el comandante de Politur decidió tomar cartas en el asunto: retiró todas las mesas ubicadas al frente de los negocios hasta que el Ministerio de Turismo defina un plan de ordenamiento para la zona.







