
La noticia de un acuerdo para un cese el fuego generó júbilo en Gaza, pero este jueves los habitantes de este asolado territorio palestino se despertaron y constataron los estragos de los continuos bombardeos israelíes, con columnas de humo sobre los sitios atacados, escombros y cadáveres amortajados.
«Esperábamos la tregua. Era la noche más alegre desde el ataque del 7 de octubre» de 2023, dijo Said Alush, que perdió a sus familiares por la noche, en un bombardeo contra la ciudad de Jabaliya, en el norte de la Franja de Gaza.
«De repente, nos enteramos de que habían muerto 40 personas», contó. Su tío es una de las víctimas. «La alegría de todo el barrio se tornó tristeza, como si hubiera ocurrido un terremoto».
El portavoz de la Defensa Civil, Mahmud Basal, indicó que al menos 73 personas murieron en bombardeos israelíes desde que se anunció el acuerdo para un alto el fuego. De los muertos, 20 eran niños y 25, mujeres. Además, más de 200 personas resultaron heridas.
Al amanecer, los habitantes de la zona comprobaban los estragos y apartaban escombros de un edificio en ruinas, del que no quedaba más que un amasijo de trozos de hormigón, barras de refuerzo y enseres personales desperdigados.
Este panorama, de edificios con la fachada destruida y habitaciones llenas de un espeso polvo gris, se ha vuelto tristemente habitual en todo el territorio palestino asediado desde que empezó la guerra, en octubre de 2023, que además obligó a la mayoría de los 2,4 millones de habitantes de la Franja a desplazarse por lo menos una vez.
En el hospital Naser de Jan Yunis, el principal centro médico del sur de Gaza, periodistas de AFP vieron rastros de sangre las camillas metálicas de la morgue, que el personal limpiaba con afán.
En la otra punta del territorio, en la Ciudad de Gaza, el hospital Al Ahli recibió decenas de cadáveres durante la noche, envueltos en mantas de las que sobresalían, a veces, los pies desnudos de algún niño.
Antes de que lo enterraran, una mujer acariciaba la cabeza de un fallecido, ya amortajado, totalmente abstraída en medio del vaivén de ambulancias. A su lado, un hombre rezaba en voz baja, con la mano puesta sobre el pecho del difunto.







