
El calvario no termina para los residentes de Barrio México. Si la acumulación de basura era la punta del iceberg, la falta de una autoridad comunitaria legítima ha sumergido al sector en un mar de problemas, incluyendo la proliferación de aguas estancadas y el colapso de los imbornales. La comunidad se siente huérfana, abandonada a su suerte mientras la salud pública pende de un hilo.
«¡En Barrio México estamos huérfanos de autoridad comunitaria!», nos claman los vecinos, quienes denuncian que la actual directiva no fue elegida por el sector. Esta imposición ha generado un vacío de liderazgo que se traduce directamente en la ineficiencia para abordar las necesidades más básicas del barrio.
«No tenemos autoridad legítima, exigimos elecciones», resuena el grito colectivo.
Las calles de Barrio México se han convertido en improvisadas piscinas de desechos y lodo cada vez que llueve, evidenciando el grave problema con el drenaje. Los imbornales, diseñados para canalizar el agua, están obstruidos o simplemente no funcionan, transformando las vías en focos de enfermedades.
«Estamos llenos de aguas estancadas, tenemos problemas con los imbornales», nos informan con lamentos los afectados, quienes ven sus viviendas y negocios en riesgo constante.
La comunidad no pide caridad; exige su derecho a la democracia.
«La comunidad espera participar en unas elecciones democráticas y elegir su presidente y directiva».
Solo con líderes legítimos y electos por la voluntad popular, Barrio México espera encontrar la solución a la crisis sanitaria y de infraestructura que los ahoga. La esperanza es que, con una directiva propia, puedan finalmente limpiar sus calles y sanear su entorno.







