
Cada año, al borde de la medianoche del 11 al 12 de octubre, el frío que brota en un macizo montañoso de Venezuela, popularmente conocido como Montaña de Sorte, se espanta con el fuego y el «resurgir de la candela», como dicen los espiritistas.
El fuego es abrazador, las llamas son fuertes y su poder abre el camino a los espíritus que cobran vida una vez más al poseer a sus médiums, personas que al entrar en trance protagonizan un ritual ancestral que es acompañado con el resonar fuerte de los tambores y el canto devocional que exclama: «¡Fuerza!», cuando en cada compás los presentes cantan: «que le den, que le den».
El ceremonial, que es el encuentro cumbre de los feligreses, se celebra a 310 kilómetros de Caracas, en el sector de Quibayo, dentro del Monumento Natural Cerro María Lionza, declarado así desde el 18 de marzo de 1960, a pocos kilómetros de Chivacoa, la capital del municipio Bruzual en el estado Yaracuy, región ubicada al centroccidente de Venezuela. Continua la lectura RT







