
Como crónica de una muerte anunciada puede definirse el resultado de lo que pasará en el caso de los lanzadores Emmanuel Clase y Luis Ortiz, ambos suspendidos por MLB e impedidos de lanzar en la República Dominicana, por una disposición administrativa de la Liga Dominicana de Béisbol (Lidom).
La Federación de Peloteros Profesionales, (FENAPEPRO), el gremio que los agrupa, hizo esfuerzos sin éxitos frente a Lidom, en busca de que a ambos lanzadores se les permitiera participar en la pelota local, pero la posición del organismo se mantuvo.
Ellos están en investigación en MLB, vinculados a casos de “apuestas deportivas”, acción que no aplaudimos, pero sí estamos en la línea de que se vean los casos con la debida prudencia, se hagan las investigaciones correspondientes y se tomen las medidas de lugar.
Desconocemos el reglamento de Lidom con relación a la pelota dominicana, debido a que ese es el secreto mejor guardado del mundo, ese círculo de Licey, Escogido, Águilas, Gigantes, Estrellas y Toros, solo ellos acuerdan y deciden y los medios conocen las informaciones “maquilladas”, que a ellos les interesa.
Por cierto, Lidom no es más que el grupo de esos seis miembros, que eligen a unanimidad quien administre esa empresa, conocida en la República Dominicana, como el pasatiempo nacional, donde como figura, el comisionado de Béisbol no tiene ni voz ni voto, asiste a sus reuniones como invitado, cuando lo invitan, y no tiene jurisdicción para, por ejemplo, revertir la decisión como la que involucra a los lanzadores Clase y Ortiz, que fueron presentados como miembros de las Estrellas Orientales.







