
El poder que exhiben los Estados Unidos a nivel global se encuentra seriamente amenazado por la República de China Popular, de ideología socialista-capitalista que preside el ingeniero químico y secretario general del Comité Central del Partido Comunista, Xi Jinping.
De acuerdo a lo que establece Pedro Baños, en la obra La Encrucijada Mundial, Un manual para el mañana, el desarrollo que viene observando China, se debe a que sus habitantes son “eminentemente pragmáticos, alejados de idealismos estériles y de utopías paralizantes. Sin olvidar que la mentalidad china es eminentemente estratégica, como lo demuestra su juego del go”, página 300.
China y su Sistema de Gobernanza
Su sistema de gobernanza es remoto. Data del año 221 a.C. en donde y luego de pasar por varios tropiezos, unificaron criterios en base al desarrollo de su economía y la educación, elementos estos que durante muchos años y hasta en la actualidad han venido trabajando de manera entusiasta.
Es muy notable al día de hoy la mejora en su sistema burocrático, ya que para optar por un puesto en la administración pública y desde la fecha antes mencionada, quienes optan para ser funcionarios deben primero someterse a unos rigurosos exámenes que tienen su basamento en la meritocracia (páginas 301-302).
¿Qué es la meritocracia en la administración pública?
Esta se entiende, como el sistema en donde se llevan a selección para la gestión en la administración pública, a personas con capacidades, experiencia y sobre todo, con valores éticos, obviando para tales fines los llamados “compadreos”, “cuñas”, favoritismo, nepotismo, etc.
Desde tiempos inmemoriales, los chinos trabajan de forma sistemática tras la búsqueda del control mundial, en donde además debemos precisar que fue durante el período de la dinastía Qing, entre los años 1644 y 1912, que este país, referente de crecimiento en diversos órdenes, fue cuando “logró su máxima expansión territorial, llegando a controlar más de un tercio de la población mundial, con un periodo prolongado de prosperidad económica. No obstante, a mediados del siglo XVIII China quedó descolgada del resto del mundo, al no subirse al tren de la Primera Revolución Industrial”, página 302.
El privilegiado posicionamiento tanto interno como externo que hoy día exhibe esta gran nación, se debe en gran medida a ese espíritu de resiliencia que han tenido sus gobernantes, pero también, a su sistema de conducta política y su amplio sentido de responsabilidad para encarar situaciones de las cuales y como ejemplo, podríamos citar lo que les aconteció en el año 221 a.C. cuando tuvieron que vencer serios inconvenientes para poder salir de ciertos baches en los cuales se encontraban sumergidos como país.
Sin embargo a mediado de los siglos XX y XXI, China recuerda este periodo como el Siglo de la Humillación, el cual tal y como lo expresa el autor del libro sujeto al presente análisis crítico reflexivo, este elemento “ha tenido y sigue teniendo una gran influencia en la psicología colectiva de este pueblo. Para ellos, ahora es el momento de superar ese episodio de su historia, e incluso de tomarse la revancha”, página 302.
Durante ese difícil periodo, sus rivales del Reino Unido, para poder tener acceso a la plata que era un mineral considerado de mucha importancia para su sostenimiento económico, inundaron dicha nación asiática con opio que llevaban directamente desde la India, lo que no tardó en llamarse como La Guerra del Opio, y la que contribuyó con la merma del liderazgo que desde mucho siglos atrás venían construyendo; esta se podría citar, fue una de las razones principales para que se llevara a cabo lo que se conoce como la Invasión de Manchuria por parte de Japón durante el mes de septiembre de 1931, (página 303).
Uno de los elementos claves a resaltar dentro de todo el proceso de desarrollo de China, y su regenerado deseo por lograr el control mundial, es, que “Tras la época maoísta, en 1978 la llegada al poder de Deng Xiaoping (1904-1997) fue profundamente transformadora. En este momento comenzó la fase transformadora que ahora ve los resultados. Para ponerse a la altura de los demás países, este veterano político, de 74 años y con una gran experiencia, puso en marcha la estrategia de las cuatro modernizaciones, dando prioridad absoluta a la ciencia y la tecnología”, páginas 303 – 304.
En el párrafo siguiente Baños nos expresa, que “Así, con el objetivo de desarrollar el país, Deng impulsó que las mentes chinas más brillantes fueran a estudiar y a trabajar allí donde estuviera el conocimiento, principalmente en el ámbito científico, de modo que muchas de ellas acudieron a las mejores facultades de todo el mundo, en las que impartían docencia los premios Nobel”.
Bueno es precisar que “Entre los grandes logros sociales de Deng Xiaoping están conseguir ilusionar a la población, motivándola para que progresara por ella misma, ofreciendo unos incentivos basados en el salario”, página 305, algo que le sirvió de mucho para que los citados orientales se enamoraran del progreso y a la vez motivaran al desarrollo generalizado de esta hoy gran nación, que repetimos, ha retomado los fieros deseos del control global.
Si los Estados Unidos no retoman algunas iniciativas que en una de las entregas anteriores hemos citado, mediante estructuras progresistas y estrategias elaboradas que refuercen el crecimiento integral de los seres humanos, pues, dentro de no muchos años veremos a los chinos manejando no solo la economía o la educación o las diversas estructuras institucionales de importancia globales, sino hasta la misma mente de los habitantes del planeta tierra, y para ello, remitimos a los lectores de esta columna, a que busquen el libro El Dominio Mental, la Geopolítica de la Mente, también de la autoría de Pedro Baños.
Llegada de Xi Jinping al poder
Con la llegada al poder del actual mandatario de la República de China Popular, de ideología socialista-capitalista que preside el ingeniero químico y secretario general del Comité Central del Partido Comunista, Xi Jinping, el 14 de marzo de 2013, este país ha venido experimentando un notable crecimiento que aún por sus más enconados rivales dentro de la carrera por el control global ha sido elogiado, lo que en sus momentos ha levantado mucho más ese orgullo que sienten, sobre todo, después de que durante épocas ya señaladas, tuvieron sus consecuentes periodos de humillaciones por parte de quienes y en algunos breves periodos ejercieron el poder sobre China.
Las constantes e inteligentes maniobras políticas, económicas, diplomáticas, tecnológicas y militares que han hecho los chinos dentro del ajedrez geoestratégico han sido temas tratados con elevada preocupación por aquellos teóricos e intelectuales que en algunos casos, han tenido que rendirse por no saber encontrar las salidas a fichas que los orientales han sabido jugar en algunos que otros momentos estelares de la historia mundial.







