
El comportamiento de algunos regidores de la Sala Capitular del Ayuntamiento de San Pedro de Macorís ha vuelto a quedar en evidencia.
Las discusiones fuera de control, los gritos y la falta total de compostura hacen que el escenario parezca más una jauría de perros que un espacio de autoridades responsables.
Creen que alzar la voz y provocar conflictos les da más poder, cuando en realidad solo muestran falta de respeto, falta de preparación y una vergüenza pública que afecta a toda la ciudadanía.
San Pedro merece representantes a la altura, no espectáculos bochornosos.







