
La ruptura interna del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) comenzó cuando el ejercicio del poder dejó de concebirse como un proyecto colectivo y pasó a gestionarse bajo lógicas personalistas y de corto plazo, según afirmó el dirigente peledeísta Juan Temístocles Montás, al analizar la evolución de la relación entre Leonel Fernández y Danilo Medina.
“La convivencia política, y con ella la cohesión del PLD, empezó a resquebrajarse cuando la gestión del poder dejó de ser percibida como una construcción colectiva y pasó a administrarse por lógicas más personalistas y de corto plazo”, sostuvo Montás, entrevistado por Pablo McKinney en un programa televisivo. A su juicio, ese cambio de enfoque marcó el inicio de una erosión progresiva que terminó fracturando la unidad del proyecto político que gobernó el país durante dos décadas.
El exfuncionario explicó que la pérdida de cohesión no respondió a un hecho aislado, sino a una secuencia de decisiones que fueron cerrando los espacios de deliberación interna. “No fue un solo evento, sino una concatenación: nombramientos pautados por lealtades inmediatas, una creciente centralización en la toma de decisiones y la disminución de la deliberación partidaria”, afirmó, al describir un clima que alimentó desconfianzas y competencias internas.
Montás contrastó ese escenario con los primeros años de cooperación entre los principales líderes del PLD, cuando —según recordó— existía una lógica de equipo. “Hubo un tiempo en que éramos un equipo compacto”, dijo. “Leonel, Danilo y yo compartimos responsabilidades que permitieron ejecutar políticas públicas y poner en marcha proyectos que transformaron la infraestructura y los servicios. Eso es innegable”. Para el economista, esa etapa de construcción colectiva fue clave en los logros iniciales del partido.







