
Las calles de La Romana están llenas de personas con problemas de salud mental, abandonadas a su suerte. Personas que duermen en las aceras, que caminan desorientadas, sin atención, sin protección y sin una mano amiga.
Muchos ni siquiera son de aquí, al parecer los traen de otros pueblos y los dejan en La Romana como si no fueran seres humanos. Están por todos lados y duele ver cómo nadie da la cara ni asume responsabilidad.
Hoy en día parece que ya no importa ayudar. Muchos solo buscan su propio beneficio, y cuando hacen algo es solo para aparentar, para la foto, para las redes. Pero el problema sigue ahí, creciendo, visible y olvidado.
Esto no es política es humanidad la Romana necesita atención, compromiso y acciones reales no podemos seguir mirando hacia otro lado.







