
El bádminton dominicano vuelve a respirar.
Tras un largo período de incertidumbre por una pausa que frenó en seco el desarrollo de sus atletas, la disciplina se levanta con un nuevo impulso y la mirada fija en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.
No ha sido un camino sencillo. Entre las secuelas de la pandemia y una suspensión federativa que mantuvo a los jugadores alejados de las canchas por más de un año, este deporte tuvo que reinventarse desde sus cimientos.
En medio de ese proceso aparece una figura poco convencional: Wilton Tavares, un entrenador de apenas 32 años que lidera esta nueva etapa.
“Fue un golpe fuerte para todos. Estuvimos más de un año sin poder entrenar, sin competencias, sin ritmo. Pero también nos sirvió para valorar más el deporte y regresar con otra mentalidad”, expresó Tavares al Listín Diario.

Wilton Tavárez, entrenador de la Selección Nacional de Bádminton.
Antes de dirigir, Tavárez conoció el bádminton desde la exigencia de la competencia. Fue varias veces campeón nacional y representó al país en eventos internacionales, incluyendo la obtención de varias medallas. Sin embargo, una lesión lo obligó a retirarse antes de lo previsto, alejándolo por completo del deporte.
Ese distanciamiento no fue definitivo. Como profesor de educación física, encontró una nueva puerta cuando un amigo le propuso integrarse a un colegio. Allí, volvió a conectar con el bádminton, esta vez desde la enseñanza.
“En ese momento en que me aparté estaba totalmente alejado del bádminton, pero el deporte siempre encuentra la forma de volver a ti. Cuando regresé, entendí que mi rol ahora era formar y guiar”, contó Tavárez.
Formación
A partir de entonces, su enfoque cambió. Se preparó como entrenador, completó certificaciones internacionales y hoy cuenta con aval de la Federación Mundial de Bádminton como técnico nivel 1, con la meta de alcanzar el nivel 2 pronto.
Esa formación, sumada a su juventud, le ha permitido implementar métodos modernos en una selección que busca reinventarse.
Pero no está solo. En el cuerpo técnico lo acompaña el cubano Maikel Moreno, un entrenador de mayor experiencia con quien ha logrado una combinación que potencia al equipo.
“Hemos hecho una buena dupla. Yo aporto quizás la parte más moderna, el uso de tecnología, y él tiene toda la experiencia. Esa mezcla ha sido clave para el grupo”, explicó Tavárez.
Plan
Con los Juegos de 2026 en el horizonte, el enfoque está en apostar fuerte por las modalidad de dobles.
El bádminton dominicano también tiene la meta de lograr su primera medalla por equipo en Centroamericanos.
El cuerpo técnico entiende que esta vez hay condiciones para cambiar la historia.
Jugadoras como Nairoby Jiménez lideran las aspiraciones, mientras que la dupla de Alissa y Daniela Acosta también genera altas expectativas dentro del equipo.
“Creemos que podemos lograr la mayor cantidad de medallas en nuestra historia. Hay talento, hay compromiso y estamos trabajando con un objetivo claro, especialmente en los dobles, Además de que por ser sede, tenemos mayor oportunidad”, afirmó Tavares.
El desafío no es menor. Otras federaciones avanzaron sin interrupciones, mientras el bádminton dominicano tuvo que detenerse. Aun así, el grupo ha logrado reconstruir su base en tiempo récord desde su regreso en septiembre de 2024.
Más que resultados, el proceso también ha sido una prueba de carácter. Volver a entrenar, recuperar ritmo y reconstruir la confianza no es tarea fácil para atletas que estuvieron tanto tiempo fuera de competencia.
Hoy, el bádminton dominicano no solo se prepara para unos Juegos. Se juega algo más profundo, su reivindicación. Porque a veces, para avanzar, primero hay que aprender a levantarse.







