
Lo que alguna vez fue un vital centro comercial, hoy es una «pocilga municipal» y la maldición de la provincia La Romana.
El antiguo mercado municipal se ha transformado en un vergonzoso foco de contaminación, llevando la insalubridad a su máxima expresión y poniendo en jaque la salud de miles de romanenses.
Denuncias recurrentes comparan la situación actual del mercado con una «pocilga», una realidad que supera cualquier exageración. La basura acumulada, la proliferación de moscas, los malos olores y las aguas fétidas estancadas son el pan de cada día, evidenciando un deterioro que «nunca se había visto», según comerciantes de toda la vida.
¡SILENCIO CÓMPLICE Y ABANDONO TOTAL!
Ante este escenario de crisis sanitaria y ambiental, la voz de los ciudadanos se alza en un grito de desesperación. La ausencia y el silencio de las autoridades son ensordecedores.
¿AMENAZA EPIDÉMICA?
El descuido y la asquerosidad reinantes son un caldo de cultivo perfecto para un brote epidémico, una preocupación latente entre los habitantes. La violación flagrante del derecho a la salud de los romanenses es un secreto a voces, ignorado por funcionarios que parecen más preocupados por sus cheques que por el bienestar del pueblo.
La ciudadanía exige respuestas y acciones inmediatas. ¡La Romana no puede seguir siendo rehén de la indiferencia y el silencio cómplice!







