
Lágrimas de alegría derramó el minero dominicano Gregory Alexander Méndez Torres cuando fue recibido ayer en la comunidad Los Martínez, en el municipio Maimón, de la provincia Monseñor Nouel.
Familiares y amigos se reencontraron con el minero, de 28 años de edad, en la capilla Sagrado Corazón de Jesús de la referida localidad, donde celebraron una eucaristía por su vida.
Cuando Méndez Torres se desmontó del vehículo, que lo trajo de regreso a su tierra, su hija menor de edad y su abuela corrieron a abrazarlo.
Gregory Alexander lloraba de emoción mientras una multitud se acercaba a darle la bienvenida aplaudiendo su regreso sano y salvo.
Sus primeras palabras fueron de agradecimiento al pueblo dominicano por el apoyo brindado.
“Estoy agradecido de todo el que brindó apoyo y se portó“, declaró.
Sobre el celular
Al ser cuestionado sobre el teléfono celular, Méndez Torres dijo: “Comoquiera me botaron”.
Cuando estaba bajo tierra en la mina Cerro de Maimón, junto al colombiano Carlos Yépez, causó revuelo en redes un video que se difundió de Méndez Torres en el que preguntaba por su celular a una hermana, quien le respondió que “lo tenía Yameli”.
En las redes, muchos sugerían que por la reacción de silencio de Méndez Torres, era que en el celular había datos comprometedores.
Efectivamente este jueves reveló que la novia rompió la relación con él por el contenido que había en su teléfono celular. “Había alguito, pero comoquiera me botaron”, respondió a periodistas al ser cuestionado sobre si le habían regresado su aparato.
El minero tiene en su poder el teléfono desde el miércoles cuando estaba ingresado en el centro hospitalario. Sin embargo, Yameli no es pareja de él, sino su prima.
Obrero colombiano
Gregores Alexander excusó al minero colombiano Carlos Yépez, con quien estuvo atrapado debajo de la tierra durante 10 días en la mina Cerro de Maimón, que opera la Corporación Minera Dominicana (Cormidom), quien dijo que se irá mañana de regreso a su país.
Informó que en los próximos días él también se irá a Colombia de vacaciones junto a su compañero.
El oficio religioso fue presidido por el sacerdote católico Rigoberto Bautista. El religioso agradeció a Dios por el éxito alcanzado en las labores de rescate de los mineros.





