
Perder a un ser querido es una de las experiencias más dolorosas que existen y ahora la ciencia ha mostrado en estudios recientes que ese sufrimiento también deja huellas físicas en el cuerpo.
Un estudio danés realizado durante diez años con más de 1.700 personas en duelo reveló que, en un pequeño grupo que mantuvo un dolor muy intenso y prolongado, el riesgo de problemas de salud y de muerte prematura era significativamente mayor.
Este fenómeno, conocido como “síndrome del corazón roto”, tiene bases fisiológicas reales: el estrés asociado al duelo afecta el corazón, el sueño, el sistema inmune y el bienestar general.
Sin embargo, los especialistas subrayan que no todos los duelos son iguales. La mayoría de las personas atraviesa el dolor de forma natural y con el tiempo se adaptan a la pérdida.
Sólo una minoría queda atrapada en un sufrimiento prolongado, lo que hace necesario que reciban atención profesional para que su salud física y emocional quede protegida.
El estudio refuerza la idea de que el apoyo social, la terapia y el autocuidado son fundamentales para quienes enfrentan pérdidas profundas, lo que previene que el duelo intenso se convierta en un riesgo para la vida.
Perder a un ser querido es una de las experiencias más dolorosas que existen y ahora la ciencia ha mostrado en estudios recientes que ese sufrimiento también deja huellas físicas en el cuerpo.







