
El puertorriqueño Yadier Molina y el dominicano Albert Pujols están más que acostumbrados a hacer que los aficionados en el Busch Stadium se pongan de pie.
La tarde del sábado, lo hicieron una vez más.
En una ceremonia realizada sobre el terreno antes del juego del sábado entre los Cardenales y los Medias Blancas, Molina y Pujols fueron exaltados al Salón de la Fama de los Cardenales de San Luis.
Después de que John Sherdel, nieto del exlanzador de los Cardenales Bill Sherdel, hablara desde el podio en representación de su abuelo, exaltado de manera póstuma, Molina disfrutó de un momento que los aficionados de los Cardenales sabían desde hacía mucho tiempo que, tarde o temprano, inevitablemente llegaría.
Se puso su chaqueta roja.
Molina comenzó su discurso provocando algunas risas cuando llamó al veterano preparador físico de los Cardenales, Chris Conroy. Éste salió al terreno y le aplicó pintura negra debajo de los ojos a Molina, para luego entregarle una gorra de los Cardenales, que Yadi, como correspondía, se puso al revés.
Molina se emocionó durante su discurso, particularmente cuando llegó a la parte en la que agradeció al coach de los Cardenales José Oquendo.
“He tenido muy buenos coaches, pero ninguno como tú”, dijo Molina, mientras relataba con pasión las muchas maneras en las que Oquendo lo ayudó a fortalecerse como jugador.
Molina continuó con un discurso repleto de agradecimientos, que quizás se extendió más de lo previsto, considerando que el primer lanzamiento del sábado terminó retrasándose 22 minutos, expresando su gratitud hacia Tony La Russa y Dave Duncan antes de dirigirse a quien fuera su compañero de batería durante tantos años, Adam Wainwright.







