
En completo abandono se encuentra la subdirección provincial del Ministerio de Agricultura en San Pedro de Macorís, operando en un local prestado y sin las mínimas condiciones para funcionar como una entidad gubernamental.
La estructura que aloja la oficina muestra un notable deterioro que data de varios años.
Carece de baños adecuados para el personal, lo que obliga a los empleados a trasladarse hasta una parada de autobuses, ubicada a unos 200 metros, cada vez que necesitan hacer sus necesidades fisiológicas.
El patio está invadido de maleza y escombros, en condiciones de total descuido, debido a la falta de personal de mantenimiento.
Una empleada que pidió no revelar su identidad describió la situación como “indigna e insostenible”.
Aseguró que el espacio físico no está apto para brindar atenciones de calidad a los usuarios que a diario acuden en busca de servicios.
“Somos la cenicienta de las instituciones públicas. Es un abandono total lo que hay aquí”, expresó con evidente frustración.
Manifestó, además, que en una ocasión estaba en planes la mudanza de la oficina a otro local, pero eso solo se quedó en palabras.
El mal estado de la oficina también ha sido motivo de quejas por parte de ciudadanos que requieren servicios agrícolas en la provincia.
Muchos coinciden en que la situación no solo afecta al personal, sino también a los agricultores y productores que se ven obligados a acudir a un lugar sin condiciones mínimas de atención.
“Mire cómo están esas paredes, completamente agrietadas y a punto de caerse. Esto da vergüenza”, declaró Marino Reinoso, un usuario que se encontraba saliendo de la oficina al momento de la visita de este medio.
Los denunciantes hicieron un llamado urgente a las autoridades del Ministerio de Agricultura para que intervengan el local y garanticen un espacio digno para empleados y visitantes. Insisten en que la provincia de San Pedro de Macorís merece una representación acorde a la importancia del sector agropecuario en su economía.
Mientras tanto, la subdirección continúa operando en condiciones precarias, sin señales claras de que una mejora estructural esté en agenda en el corto plazo.







