
La Policía Nacional de Haití ha iniciado una investigación sobre la masacre de al menos 47 personas, ocurrida en Kenscoff, una localidad situada a las afueras de Puerto Príncipe. Este trágico evento, atribuido a bandas armadas, ha generado una fuerte respuesta del Gobierno, que ha prometido una acción «firme» contra los responsables.
Durante una rueda de prensa, el comisario policial Garry Desrosiers informó que el comandante en jefe de la Policía Nacional de Haití, André Jonas Vladimir Paraison, ha ordenado una investigación «inmediata» sobre los hechos. La ONU ha confirmado que de los fallecidos, veintidós fueron presuntamente ejecutados en el interior de una iglesia.
El primer ministro de Haití, Alix Didier Fils-Aimé, ha exigido una «respuesta firme» contra las bandas responsables, tras reuniones con el Consejo Superior de la Policía Nacional y el Estado Mayor de la Fuerza de Supresión de Pandillas. Fils-Aimé subrayó que «la masacre de Kenscoff no quedará impune», y se han adoptado medidas para desmantelar las redes criminales y recuperar el control de las áreas afectadas.
La Fuerza de Supresión de Pandillas es un operativo de 5,500 efectivos aprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU en septiembre de 2025, con el objetivo de combatir la creciente violencia en el país. Según datos recientes de la ONU, la violencia en Haití ha resultado en más de 3,050 muertos y 1,401 heridos en los primeros seis meses del año.
La Policía Nacional expresó su más sentido pésame a los familiares de las víctimas y reconoció la crítica a su desempeño ante la creciente inseguridad en el país, donde las bandas armadas controlan gran parte de la capital.







