
Los científicos tomaron los posos de café que normalmente se tiran a la basura y los calentaron de forma controlada para crear un biocarbón lleno de diminutos huecos. Después lo mezclaron con una sustancia natural llamada etilcelulosa y usaron disolventes ecológicos para que esos huecos no se taparan. De esta manera, el aire queda atrapado dentro y evita que el calor pase fácilmente, como en un termo que mantiene las bebidas calientes o frías.
El resultado es un material con una capacidad de aislamiento tan buena como la de los aislantes comunes hechos de petróleo. Su medida de aislante térmico es de solo 0,04 W por metro por Kelvin, lo que lo coloca entre los más eficientes del mercado y como una alternativa prometedora a los productos utilizados en la industria de construcción y embalaje. Leer más en RT







